Dicho brindis se realiza copa en mano al grito de “por Los Imprescindibles” seguido de las carcajadas y risotadas que provocan el suceso. Ahora bien, ¿a quiénes nos referimos concretamente? Como ya se imaginarán no nos referimos a los todoboludos. ¿Quiénes son los imprescindibles que colman nuestros días?
Dícese del engendro polimorfo proveniente del género masculino con características particulares q le dan su nombre.
Nadie puede realizar el trabajo pesado o los esfuerzos físicos como los imprescindibles. O sea… no es algo que no podamos solucionar, pero con su ayuda eficaz y desinteresada el trabajo forzoso no lo es como sin ella. Son aquellos hombres a los cuales una recurre en los momentos en los que con su asistencia nos alivianaría el trabajo, por ejemplo: una mudanza, cambiar una rueda pinchada, subir al 5° por escalera tu futón nuevo, etc. Puede ser un padre, hermano, socio, amigo, vecino, transeúnte casual… no importa, viene como anillo al dedo para los fines necesarios.
Hay una función fundamental de los imprescindibles en nuestra vida que es trabajo duro también: darnos placer… del mejor. Para eso fueron creados… y nos referimos a toda clase de placeres, masajes, cenas inimaginables, momentos únicos e inolvidables, en definitiva y resumiendo… buenos encuentros. Esos momentos muchas veces no implican un gasto de dinero, son gasoleros pero valen la pena y merecen un brindis una vez por semana.
Los imprescindibles merecen un brindis por un motivo más y el más importante por cierto: el encare inteligente…
Son esos tipos q logran hacer de cualquier momento una charla productiva, pueden sostener un tema, jugarse por sus ideas, plantean ideales, sueñan con algo, aunque sea una sociedad utópica o ideal. Pueden divertirse con humor ácido, entender el doble sentido, comprender códigos. Entienden que las damas no tenemos dueño y no es una obligación estar con ellos, simplemente una elección. No necesitan estar bronceados o musculosos… cuenta con otras armas.
Definitivamente, juegan otro juego. No entienden tu sonrisa como un “vamos a la cama”, ni una charla como un posible riesgo. Pueden tomarse un porrón para ver que onda, sin perseguirse ni entrar en pánico.
Son jugadores distintos. Pueden generar nuevas estrategias, una producción sinfín de recursos con un contenido diferente, atrayente, innovador.
Un hombre así puede no ser llamativo a simple vista, puede pasar desapercibido ante nuestros ojos por su pinta de maestro de música de escuelita rural. Sin embargo detrás de ese disfraz de hombre invisible, hay un imprescindible, q despierta nuestros sentidos y nos hace reparar en ese preciso instante de q lo q tenemos frente a nosotras es un jugador diferente, un experimentado, un engendro de otro planeta.
Rarísimo. Peligrosísimo. Hermosísimo.
Es inteligente en su hablar, perspicaz, preciso en sus movimientos, magnético.
Un hombre, chicas… no un príncipe, eso déjenselo a Blancanieves, porque encima los príncipes de cuentos tenían pinta de putos o engreídos. Tranquilas, esos no existen, nunca existieron. Esos eran un todoboludo más. Se imaginan a alguno de esos criticando al gobierno o leyendo Feimann o Galeano??? Naaah
Un hombre a secas, con rollos, estress, cansancio, pero también avidez de cultura, curiosidad, aventuras.
A veces los imprescindibles, son tus amigos o el novio o ex novio de una amiga, lo cual lo hace entrar en la categoría de imprescindible intocable. Ese fue hecho para mirarlo o admirarlo. Y basta.
Chicas, créanlo, de estos también hay… los todoboludos son mas vistosos entonces parecen mayoría… pero no! Los imprescindibles existen. De estos también hay