lunes, 23 de marzo de 2009

Creer en el amor...???

Las tías creemos insoslayablemente en el amor.
No creemos en la sensiblería cursi barata pero si en el Amor, el que se construye… ese… bajo este sentimiento enmarcamos no solo al amor de pareja sino también a la amistad. Las tías creemos en la amistad entre el hombre y la mujer, si somos distintos es para complementarnos. No creemos en la amistad que se confunde o se basa en algún interés agregado. Creemos como religión en la amistad tan auténtica que merece gestos de cariño y presencia, un llamado, una torta de chocolate para un amigo que pasa solo el cumple, un salir corriendo porque escuchaste medio triste a tu amigo por teléfono, acompañar a alguien que tiene q hacer un trámite o escuchar seisientastreintaycuatro veces la misma historia o reírte siempre del mismo chiste.
Si es necesario nos emocionamos con una película o lagrimeamos con un libro, por lo general que hablan del amor en el que creemos sin más cuestionamientos. No solo porque existe en si mismo sino porque cada una fue atravesada por él en distintos momentos de su historia. Porque Las tías son minas con historia, eso les hace tener identidad y esta vocación
Nuestras armas son el arte de la baba y de la domesticación de los seres salvajes, la negociación verbal discursiva, libros variados, el humor ácido (que permite decir todo con una picardía poco angelical) y el porrón, si es tibio hacemos el esfuerzo.
En ese escenario somos las minas con las que se puede hablar de todo y nuestros amigos, los imprescindibles, nos eligen para charlar.
El riesgo mayor, por permanente y contagioso, es permanecer en ese rol siempre e ineludiblemente. No hay que excederse, sino nunca te verán como una hembra apetecible y te verán como una paloma mensajera a la que les da lastima voltear.

miércoles, 18 de marzo de 2009


Cumplir 30

Cumplir 30 es toda una aventura, querida mía.
Es llegar a un punto y mirar para atrás. Mirar y ver… malas elecciones, otras maravillosas, necedades y sabidurías. Todo plasmado en imágenes que reflejan lo que ha sido tu historia que desde que saliste de la panza de la madre que te parió hasta hoy han pasado 30 años.
Uhhhh… suena terrible, pero si miras, ves que hay raspaduras curadas, heridas cicatrizadas y machucones aún visibles.
Sabés que es eso? Las señales de haber vivido hasta acá con intensidad, y no sin tropezones, que son los que deja marcas. Los éxitos son más silenciosos e invisibles.
Es la experiencia de no haber sido una muñeca de cristal y haberse dejado atravesar por el amor y sus visicitudes, por dejar que el viento te despeine, por dejar que el sol te queme.
Hoy tendrías que agarrar una velita o 30 y soplarla por vos y ponerte bailar y hacerte el desayuno. Hoy tendrías que mirar para atrás y ver los amigos coleccionados a lo largo de la trayectoria, las miradas, los abrazos.
Hoy mira para atrás y mirate, vas a ver la mujer que sos.
Mirate al espejo y maquillate así vas linda por el mundo desplegando tu esencia.
Cuando pregunten que te pasa, porque te lo van a preguntar, no digas que cumplis 30, decí que estás maravillosa, porque no va a faltar quien cuando le digas el número fatídico piense “ya los cumplió y el pescado sin vender”. Y si alguien te lo dice, o te mira con suspicacia pensándolo en silencio, plantá nuestra bandera y decí en voz bien alta: Es lo que hay! Y soplá las velitas de nuevo y con orgullo…

lunes, 16 de marzo de 2009

¿Qué... quiénes somos?

Las “TIAS”

Dícese del ejemplar femenino capaz de contener, dar apoyo y escuchar como don innato (casi por cuestión genética) a su par masculino sin condicionantes y sin esperar reciprocidad frente a dicho acto, es decir gratuitamente, solo por vocación. Pero poseen en esa vocación por el camino recorrido y la experiencia acumulada que le permiten la apertura de la escucha y el entendimiento.

Fundamental, las tías somos varoneras de ley. Las varoneras son, como dice Hernán Casciari en “España, decí alpiste”: “hembras de pelo suelto, sin maquillaje, despreocupadas… la cualidad paradójicamente de la varonera es que teniendo el típico objetivo feminista (la igualdad de los géneros) es en esencia machista: no odia a la mujer sino a la dama beligerante que proclama el feminismo como bandera. Las feministas luchan por acceder a los tópicos más triste del hombre… a las varoneras en cambio, solo les apetece compartir el espíritu lúdico y cultural masculino…” nosotras diríamos el fútbol, el truco y otros menesteres.
Retomando a Casciari podemos agregar que “las orgullosas varoneras son las que se quedaban hablando, bebiendo y riendo hasta q despuntaba el sol...” “ Si mezclo a las cuatro clases de mujeres q existen en el mundo la puta, la madre, la esposa y el resto el resultado me da increíblemente a aquella varonera…”
Las tías no somos feministas, ni barbies ni machones…somos chicas baba
Somos mujeres, no niñas…
'Y es que las mujeres que verdaderamente valen la pena conocer han sido, antes que mujeres o madres, antes que tirabombas o putas, antes que todo, orgullosas varoneras que se quedaban con nosotros hablando y bebiendo y riendo hasta que despuntaba el sol. Y lograban, ellas solas, que nos sintiéramos iguales, pero no iguales del verbo género, sino iguales y punto. Hermanos. Las feministas de eso entienden bien poco. Y los hombres también.'
Somos MUJERES:
hacemos baba
amamos
pensamos
hablamos
sentimos
y no nos arrepentimos
porque no tenemos cagando a nadie
porque queremos hombres y no hijitos.
Como decimos siempre... La diferencia entre ustedes y nosotras simplemente reside entre las piernas... lo demás son artilujios.