miércoles, 18 de marzo de 2009

Cumplir 30

Cumplir 30 es toda una aventura, querida mía.
Es llegar a un punto y mirar para atrás. Mirar y ver… malas elecciones, otras maravillosas, necedades y sabidurías. Todo plasmado en imágenes que reflejan lo que ha sido tu historia que desde que saliste de la panza de la madre que te parió hasta hoy han pasado 30 años.
Uhhhh… suena terrible, pero si miras, ves que hay raspaduras curadas, heridas cicatrizadas y machucones aún visibles.
Sabés que es eso? Las señales de haber vivido hasta acá con intensidad, y no sin tropezones, que son los que deja marcas. Los éxitos son más silenciosos e invisibles.
Es la experiencia de no haber sido una muñeca de cristal y haberse dejado atravesar por el amor y sus visicitudes, por dejar que el viento te despeine, por dejar que el sol te queme.
Hoy tendrías que agarrar una velita o 30 y soplarla por vos y ponerte bailar y hacerte el desayuno. Hoy tendrías que mirar para atrás y ver los amigos coleccionados a lo largo de la trayectoria, las miradas, los abrazos.
Hoy mira para atrás y mirate, vas a ver la mujer que sos.
Mirate al espejo y maquillate así vas linda por el mundo desplegando tu esencia.
Cuando pregunten que te pasa, porque te lo van a preguntar, no digas que cumplis 30, decí que estás maravillosa, porque no va a faltar quien cuando le digas el número fatídico piense “ya los cumplió y el pescado sin vender”. Y si alguien te lo dice, o te mira con suspicacia pensándolo en silencio, plantá nuestra bandera y decí en voz bien alta: Es lo que hay! Y soplá las velitas de nuevo y con orgullo…

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